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Transición para adaptar a un perro o gato a una Dieta Cruda


Los perros y los gatos por ser carnívoros tienen un pH estomacal ácido entre 1 y 2 lo cual es necesario para que se puedan liberar y activar las enzimas digestivas, facilitar el tránsito intestinal, inhibir el crecimiento de bacterias dañinas o patógenos, permite que se puedan digerir apropiadamente los huesos y es indispensable para que el sistema inmunológico funcione correctamente.

Cuando el estómago tiene un pH de 2 es cuando se libera la pepsina, la enzima encargada de digerir las proteínas, este pH garantiza una correcta absorción de nutrientes, permitiendo que el cuerpo pueda luchar contra las bacterias o agentes patógenos. Este pH normal se puede ver alterado con una dieta alta en carbohidratos, granos o cereales.


Al mantener una dieta alta en carbohidratos, granos o cereales (sobretodo cuando las mascotas son alimentadas a base de alimento seco llámese perrarina, gatarina, galletitas, croquetas o kibbles elaborados con un alto porcentaje de estos ingredientes en su contenido como relleno para abaratar los costos del producto) el pH estomacal del perro o gato se altera, volviéndose más alcalino de lo que debe estar, cuando esto sucede el animal no tiene la capacidad de tolerar las carnes de origen animal crudas y mucho menos para digerir los huesos carnosos. Por lo tanto se debe preparar previamente al organismo para volver a acidificar el pH y que tu mascota tenga los valores normales para beneficiarse de los alimentos crudos.

Para llegar a ofrecer una dieta cruda primero debes haber pasado por un proceso de transición, lo ideal es comenzar con los alimentos cocidos durante un tiempo determinado y haber probado la tolerancia a las carnes crudas, luego de haber llevado a cabo un procedimiento para reestablecer el pH estomacal del animal adecuado para tolerar las carnes crudas y digerir los huesos crudos podrás ir adaptando al organismo a una dieta cruda, que puede ser la dieta BARF, o la dieta FRANKPREY, u otro modelo de alimentación que se adapte a tu mascota, los porcentajes de cualquiera de estas dietas siempre son orientativos y debes ir ajustándolos, sobre todo al principio cuando no conoces el sistema digestivo de tu mascota; más aún cuando no está preparado el organismo, algunos ejemplares pueden mostrar síntomas o en algunos casos adaptarse a la primera sin ningún problema aunque no es lo más apropiado.


Primero se introduce al animal a una dieta natural cocida durante varias semanas, sobre todo cuando son perros o gatos que llevan tiempo comiendo alimentos procesados. Comenzando con una mezcla simple para ir conociendo la tolerancia que tiene tu mascota frente a ese alimento. Colocando un máximo de dos ingredientes (una proteína con un vegetal) de modo que si el animal presenta algún síntoma de alergia o intolerancia el descarte pueda hacerse fácilmente. Posteriormente puedes ir incorporando otros alimentos al menú mezclando con los que ya conoces y han sido probado anteriormente.


Cuando la mascota ya está adaptada a la dieta natural cocida se puede ofrecer en las meriendas bolitas de carne cruda, que esté molida preferiblemente para que pueda digerirla mejor o en cubitos pequeños; si el animal tolera bien estas meriendas de carne cruda durante dos semanas puedes pasar a ofrecerle un plato con la comida cruda, si ves que tiene tolerancia ya estará en capacidad para hacer el cambio.


Hay perros o gatos que pueden comer durante toda su vida las carnes crudas sin problema, sin embargo esta tolerancia dependerá de cada ejemplar y su estado de salud.


Si al evacuar la consistencia es perfecta y los exámenes de sangre salen con valores normales quiere decir que este animal está recibiendo una dieta apropiada, pudiendo mantener una alimentación basada en carnes crudas. De lo contrario se recomienda que el animal se alimente con las proteínas de origen animal y algunos vegetales cocidos.


En caso de presentar constantes problemas estomacales sobre todo diarrea o algún problema con el sistema inmunológico el animal deberá comer poca o nada de carnes crudas, e inclusive mientras se recupera puede llevar una dieta natural pero a base de proteínas cocidas, recuerda que cada organismo es único y que dependiendo de el estado de salud en el que se encuentre tu mascota debes ir tomando acciones.


Si el animal tiene muchos años comiendo alimentos procesados no se debe ofrecer carne cruda de un momento a otro sin antes haber hecho una transición adecuada con alimentos cocidos primero, el pH estomacal ya que cuando comen alimento seco es más alcalino de lo que debería estar naturalmente, por lo que su sistema digestivo no está preparado para digerir los alimentos crudos, lo que podría ocasionar trastornos gastrointestinales, o presentar síntomas de vómitos o diarreas.


Cuando se hace el cambio a una dieta natural los nutrientes provenientes de los alimentos son absorbidos por el organismo y actúan desintoxicando, este proceso puede durar días o semanas hasta que el cuerpo de tu mascota se estabilice.


Antes de ofrecer las carnes crudas debes seguir los siguientes pasos para preparar al organismo del animal y su sistema digestivo:

Comenzar siempre con una dieta cocida durante un periodo de 3 a 15 semanas el tiempo puede variar según la tolerancia del animal con las carnes crudas.

Utiliza al principio combinaciones simples (Dieta Monoproteica) La dieta monoproteica solo contiene una fuente de proteínas para descatar posibles alergenos o establecer una alimentación adecuada y en total un máximo de dos ingredientes (1 proteína y 1 vegetal) esto sólo es comenzando cuando no conozcas las reacciones que pueda tener el animal frente a los alimentos nuevos en caso de presentarse alergias o intolerancias. Si deseas descartar algún ingrediente cuantos más alimentos tengas en un mismo plato más difícil será hacer el descarte. Una vez que conoces que estos dos alimentos no causan ninguna reacción de alergia o intolerancia puedes añadir un tercer ingrediente y así sucesivamente.


Añadir probióticos especiales para perros o gatos a la dieta una semana antes y durante la transición. También puedes añadir en este proceso el yogurt o kéfir a base de leche de cabra o búfala. Utilizar prebióticos y hacer una combinación entre ambos (Probióticos + Prebióticos) para hacer Simbióticos que ayudan a fortalecer la microbiota,


• Cuando estás comenzando dos semanas antes de ofrecer la carne cruda agregar una cucharadita pequeña de vinagre de manzana en las comidas (cocidas) para acidificar el Ph del sistema digestivo.


Comenzar con una dieta monoproteica, utilizando una sola fuente de proteínas y mantener el mismo tipo de carne desde tres a cinco días o más dependiendo del comportamiento del sistema digestivo frente a los cambios de los alimentos, algunos animales llegan a ser más sensibles al cambio de dieta, por lo que en este caso rotar los alimentos puede llegar a generar problemas estomacales. Luego de tener el tiempo prudencial con una dieta cocida ofrecer pequeñas cantidades de proteína magra como meriendas para evaluar la actitud y el comportamiento del animal frente a las carnes crudas.


Evitar en principio los órganos o vísceras, las carnes con un alto porcentaje de grasa y los huesos.


Realizar la transición en un periodo de tiempo de 2 a 4 semanas, el cual puede variar según la aceptación y adaptación del animal frente a la nueva dieta cruda.


Analizar la consistencia de las heces para ajustar la velocidad de la transición. Si el animal presenta diarrea disminuir las porciones de dieta cruda hasta que se estabilice la consistencia. Sobre todo con animales cachorros, geriátricos o que tengan historia con problemas digestivos.


Si tras varios intentos tu mascota regurgita el alimento o presenta síntomas de vómitos o diarreas debes suspender la alimentación cocida y considerar si realmente este ejemplar se encuentra en condiciones de tolerar una dieta cruda.


Puede llegar a pasar que cuando hagas el cambio de comida cocida a cruda el animal presente heces blandas o diarrea, si esto ocurre inmediatamente en las siguientes comidas retoma las proteínas cocidas hasta que se mejore la consistencia y el animal esté evacuando normal para volver a intentar otra vez con un plato completamente crudo.


Una vez que el animal responda bien a las carnes magras crudas, pueden incorporar las vísceras crudas y de último prueba con los huesos carnosos.


Al principio pueden presentarse síntomas de vómitos, diarrea, reacciones de hipersensibilidad en la piel, que deberán tratarse al momento manteniendo la dieta natural. Si esto ocurre se debe volver a ofrecer el menú cocido hasta que la mascota se encuentre estable.


En algunos casos no se presenta ningún síntoma y los animales se adaptan muy bien a los cambios, esto dependerá de cada ejemplar.


Muchas personas pueden sentir miedo con el tema de la alimentación cruda y las bacterias, sin embargo los carnívoros están biológicamente adaptados para digerir los alimentos crudos, la mayoría de los perros o los gatos están preparados para combatir a las bacterias, parásitos o posibles patógenos que se encuentran en las carnes crudas y que hayan sobrevivido luego de congelar los alimentos durante un tiempo prudencial, ya que muchas bacterias se mueren durante el proceso de congelación.

Al comenzar el proceso de transición el animal puede presentar diferentes síntomas por el proceso de acidificación de su pH estomacal debido a que al dejar la comida procesada el cuerpo entra en un proceso de desintoxicación en donde el organismo elimina todas las toxinas que ha acumulado durante todo el tiempo que fue alimentado con el alimento seco o enlatado. Es un proceso normal, que es temporal y puede ocurrir como tal vez no.


Además de desintoxicar al organismo tu mascota atravesará por un proceso de acidificación de su sistema gastrointestinal, recuperando el pH natural del estómago y los órganos del tracto gastrointestinal.


Las alteraciones gastrointestinales pueden presentar síntomas como diarreas, el cual suele ser uno de los síntomas más frecuentes, si esto ocurre debe suspenderse la comida cruda e inmediatamente ofrecer una dieta blanda con los alimentos cocidos, sin vísceras, huesos ni vegetales de hojas verdes; se puede incluir algún vegetal alto en fibra como la chayota o la zanahoria.


Al contrario de la diarrea, el animal también puede llegar a presentar síntomas de estreñimiento, sobre todo cuando se hace un cambio muy brusco en la dieta o el menú tiene un porcentaje muy alto de huesos o exceso de proteínas. Si al animal le cuesta evacuar se debe ofrecer unos días de dieta blanda cocida agregando de un 25% de vegetales y hojas verdes (lechuga, espinaca o acelga son buenas) con un poquito de aceite de oliva u otro aceite que sea apropiado.


En este caso también se debe suspender la ingesta de huesos crudos, sobre todo cuando las heces se presentan diarreas o heces duras y de color blanco o con presencia de sangre.


Otros síntomas que pueden presentarse son las heces cubiertas con moco, regurgitaciones (diferente de los vómitos), mal aliento, alteraciones en la piel o el pelaje, erupciones, . En donde también deberá retomarse una dieta blanda a base de alimentos cocidos junto con un protocolo de probióticos hasta que el animal se estabilice.


Es importante tener paciencia, no retomar la alimentación a base de procesados y saber identificar cuando se trate de una alergia o intolerancia alimentaria para cambiar la fuente de proteína a tiempo en caso de ser necesario.


No se deben obviar los síntomas que se presenten, sobre todo si son de forma aguda o recurrentes, estos deben irse tratando con hierbas naturales o medicamentos en caso de ser necesario.


Mi recomendación es que nunca hagas el cambio radical a una dieta cruda de un momento a otro, en algunos perros o gatos sanos tal vez no se han visto afectados pero no es lo ideal. Lo mejor es hacer una dieta de transición como he venido explicando, con alimentos cocidos durante un tiempo prudencial e ir ofreciendo pequeñas porciones de carnes crudas para que el sistema digestivo vaya agarrando tolerancia a la carne cruda y de último cuando ya se ha adaptado a la dieta cruda se pueden incorporar las vísceras, todo gradualmente.

En animales enfermos o con problemas del sistema inmunológico no está recomendado alimentarlos con dietas crudas, inclusive animales que ya tengan años adaptados a una dieta cruda, en algún momento de su vida pueden llegar a presentar intolerancia a la carne cruda o sufrir síntomas de vómitos y/o diarrea por las bacterias de la carne cruda, esto si no se trata a tiempo podría convertirse en un problema para la salud del animal. Sobre todo en casos de mascotas que son alimentados con una dieta cruda mal balanceada, mal manejo de la cadena de frío de las proteínas de origen animal, falta de probióticos en la dieta entre otras razones que dependiendo de la patología que el animal desarrolle lo imposibilitará o no de comer carnes crudas a futuro.


Aunque estas bacterias no sean igual de dañinas para los perros o gatos, como pueden serlo para los humanos debido a la tolerancia que estos animales tienen por naturaleza, si se descontrola la microbiota o cuando hay un desbalance en el pH estomacal, el animal comienza a tener problemas con el sistema inmunológico y estas bacterias, parásitos o patógenos de las carnes crudas pueden llegar a ser perjudiciales para la salud del animal, incluso si en alguna etapa de su vida ya las toleraba.


He tenido casos de perros que fueron alimentados con una dieta cruda desde cachorros, pero en algún momento de su vida comienzan con diarreas frecuentes y problemas gastrointestinales ocasionados por un crecimiento descontrolado de la población de Salmonella o Clostridium en su organismo, evidenciado en exámenes de heces seriadas con diversos estudios de laboratorios realizados, en donde una vez que se controla el problema con la bacteria los síntomas desaparecen y en la mayoría de los casos el animal puede volver a comer sus alimentos crudos como lo hacía anteriormente. Cuando esto sucede el animal presenta diarrea todos los días o con una frecuencia importante, por lo que si esto sucede se debe acudir al veterinario para hacer exámenes para aplicar el tratamiento pertinente y volver a ofrecer las proteínas de origen animal crudas cuando el problema se haya solventado.

Entonces ¿Qué es mejor para mi mascota? ¿Crudo o Cocido?... Dependiendo de la calidad de la carne, las condiciones de almacenamiento que puedas darle, respetando siempre los tiempos de congelación y descongelación siempre que el animal presente unos buenos resultados en su hematología y química sanguínea, luego de todos los estudios pertinentes si el veterinario determina que su estado de salud está perfecto la dieta cruda puede ser una excelente opción para ese ejemplar.


Si ocurriese lo contrario y el animal no se encuentra respondiendo de forma positiva a una dieta cruda entonces intenta con una dieta cocida. Lo mejor es lo que tu mascota te demuestre que le gusta y que a nivel de salud lo demuestre con exámenes certificados por un médico veterinario.



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